REIKI

Colores del aura. Cambian cuando eres positiva.

 COLORES DEL AURA

El aura se encuentra alrededor del cuerpo físico.

Tiene siete niveles en total.

El aura tiene colores dependiendo de la persona y su estado mental actual.

Cambia de color y tamaño.


Cuando te sientes feliz, tu aura se expandirá.

Cuando estás enojado o deprimido, esa emoción cambia tu aura. 

Sus colores cambian cuando encuentras gente positiva.

Por esta razón nos gusta estar cerca de algunas personas, especialmente es, por su aura.

El barrido del aura es una práctica utilizada en Reiki.

Es una técnica poderosa para la prevención de enfermedades.

Cada día más sanos. Agradezco todos los días.

Más sanos y cada día mejor.



Tradición Celta – El trebol de 4 hojas | IRLANDA-Reino de las ...

Inversión diaria. 
Cada día tienes 1440 minutos. 
Dedica 4 a dar las gracias. 


La vida es un flujo continuo de dar y recibir.



DA LAS GRACIAS POR TODO LO QUE TIENES, 

en lugar de quejarte por lo que no tienes. 



Si te enfocas en la gratitud: 

Terminarás atrayendo la prosperidad y la abundancia a tu vida.



Es posible alcanzar cualquier objetivo

Con dedicación e insistencia

Las dificultades se resuelven a medida que se avanza.


No olvides la humildad.


"Los jóvenes alumnos, en el patio de la escuela, 
tienen el frescor de los claveles del jardín mojados por el rocío."



Interpretación:

El mensaje implícito del poema habla de la impermanencia del mundo terrenal, lugar de transformación de la materia, donde todo cambia:


Las situaciones y las personas.


Camilo Castelo Branco dijo: La infancia es como el agua que desciende de una canalón y nunca vuelve a subir.


Pensamiento ocasional:

"Aún cuando todo lo que planeaste se haya manifestado, 
no permitas que se te suba a la cabeza y 
no olvides la humildad."

Interpretación del autor:

El mensaje implícito del poema es que el poder, lamentablemente, cambia a las personas. Incluso cuando nos hemos realizado profesional y económicamente, debemos seguir siendo humildes a lo largo de nuestra vida, ofreciendo siempre lo mejor de nosotros mismos.


Deja las piedras pesadas


Cargar con piedras

Un día el maestro Hu-Ssong propuso a sus discípulos el siguiente relato:

Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra. Igualmente la cargó.

Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar.


¿Qué piensan ustedes de ese hombre?

Que es un necio, respondió uno de los discípulos. ¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?

Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. 

Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos.

Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.


Regalo para este día

ENERGÍA UNIVERSAL REIKI

SESIONES EN PRESENCIA Y A DISTANCIA


Si en este momento lo necesitas.

Recibe mi regalo para pasar tu día:

Visualiza la fotografía de las manos durante unos minutos.

Posteriormente cierra tus ojos y siente como esa energía te recarga.

Y para finalizar: Me gustaría que hoy dibujes una gran sonrisa en tu cara.

Disfruta con las experiencias que te llegan.


Agradecida, te deseo un buen día.

Colaboramos con lo que tenemos.


Contacto: Paqui  678 016 739


El verdadero valor del anillo: Jorge Bucay. ¿Cómo puedo mejorar?

El verdadero valor del anillo


Maestro vengo porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.

¿Cómo puedo mejorar? 
¿Qué puedo hacer para que me valoren más? 

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

– Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez, y después, tal vez te pueda ayudar.

– Encantado – titubeó el muchacho, pero sintió otra vez que era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

– Bien – asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó.



– Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debes vender este anillo, y es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido posible.


El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, éstos lo miraban con algún interés, hasta que decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, unos se reían, otros daban vuelta la cara y un viejito le explico que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio del anillo.

Después de ofrecer la joya a más de cien personas y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Entró en la habitación y dijo:

– Maestro lo siento, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

– ¡Que importante lo que dijiste, joven amigo! – Contestó sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo, y pregúntale cuanto te da por él; pero no importa cuánto te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con el anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo minuciosamente, lo miró con la lupa, lo pesó y luego le dijo: – Dile al maestro, muchacho que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro.

– ¿¿58 monedas?? – exclamó el joven.

– Si – replicó el joyero- sé que con el tiempo podríamos obtener hasta 70, pero si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

Siéntate – dijo el maestro después de escucharlo.


Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única.

Y como tal sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. 

¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.





Cuento de Jorge Bucay