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Velas de miel: 11 y 22 de cada mes

Los días 11 y 22 de cada mes se desarrolla una energía especial


Es un día ideal para reconectarnos con nosotros mismos. 

El encendido de las velas de miel es interesante que se haga los días 11 y 22 de cada mes, ya que estos números son considerados números de fuerza, números maestros.

En esos días se crea una energía especial. Se comenta que durante estos días, todos estamos más conectados con los seres espirituales y con el Universo.

Las velas de miel nos brindan un aroma que dulcifica el ambiente y se cuenta que tienen poderes. Al encenderlas no pedir nada, ya saben que necesitamos en cada momento.

Es el día apropiada para endulzar y atraer situaciones a nuestra vida. 
Se potenciaran aspectos positivos de nuestra vida, familiar, trabajo, salud, dinero y felicidad.


La vela debe encenderse y apagarse dentro del mismo día 11 o día 22

La duración es variable, por lo que es recomendable encenderla por la mañana.

Os recuerdo que lo importante es dulcificar las casas. 

Cuando salgáis de casa, apagad la vela y después podéis volver a encenderla.

A lo largo del día se podrá volver a encender hasta que se llegue a consumir.

Para encender las velas, siempre que podáis, hacedlo con cerillas y para apagar haz uso de una cuchara o apagavelas.

Cada día es una oportunidad para disfrutar.

Buen día.

Recibe un gran abrazo de luz.




¿Brillas o iluminas?

Somos seres de luz

Es fácil brillar en nuestro camino.

Y si puedes, ilumina a los que lo necesiten.



¡Aportar siempre es un placer!

Recuerda que todo APORTA. 

Ilumina cuando puedas. 

¡¡¡Recuerda que eres especial!!! 

Agradecimiento a los donantes

¡El dar un poco de vida es muy importante!


Mi agradecimiento a todos aquellos que pasan por hospitales o centros a donar sangre o plasma para favorecer la calidad de vida de personas que en algún momento de sus vidas necesitan un poco de este elixir.

Estos días he vuelto a comprobar que somos muchos los que damos y he tenido la suerte de enterarme que son muchos los que reciben cuando lo necesitan.

En algún momento de nuestras vidas podemos necesitar colaboración y sentirnos poco sanos...

Cuando esto sucede y llega la ayuda que necesitas, es cuando apreciamos que hay gente buena que cada cierto tiempo dedica y da amor a los demás.



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En mi proceso de vida estoy disfrutando de realizar una tarea muy grata.

Realizo junto con un gran equipo de personas la gestión de las donaciones de sangre.

Es un placer cada día.

Agradezco seguir siendo una gota que sigue llenando.

En estos días he podido saborear del contacto con personas que disfrutan con lo que realizan.

Y es curioso, que aquellos que gozan con la tarea que desempeñan, sean personas que hacen algo para el bienestar de los demás.


G R A C I A S


Esto también pasará



Todo pasa. 
Ninguna emoción es permanente.

Al igual que el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.

Acéptalos

El violinista. Tenemos un violín: conocimiento, habilidades y aptitudes. Y tenemos libertad para tocar como nos plazca.

EL VIOLINISTA


Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. 

El mendigo Lucas tocaba un viejo violín. Frente a él, sobre el suelo, estaba su boina boca arriba, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas. Lucas trataba de sacar un melodía del violín, pero era imposible identificarla debido a los desafinado que estaba el instrumento y a la forma displicente y aburrida con que tocaba. 


Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salían de un teatro cercano, pasó frente a él. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes y no pudieron por menos que sonreír y sentir algo de pena. Entonces la esposa pidió a su marido que tocara alguna melodía.

El concertista echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina de Lucas y decidió hacer algo. Le pidió el violín y él se lo prestó con cierto resquemor. 

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas y después, vigorosamente y con gran maestría, arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento.

Los amigos comenzaron a aplaudir y la gente empezó a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo. 

Al escuchar la música, los viandantes de la cercana calle principal acudieron también y pronto hubo una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto. 

La boina se llenó, no solamente de monedas, sino de mucho billetes, mientras el maestro tocaba una melodía tras otra, con alegría y peripecia. 

El mendigo se sentía feliz al ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos:

- ¡Ese es mi violín!
- ¡Ese es mi violín! 

Lucas decía la verdad, era su violín. 

La vida nos da a todos un violín, que son nuestros conocimientos, habilidades y aptitudes. Y tenemos libertad para tocar ese violín como nos plazca. 

Hay quienes no perciben que deben prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente sus aptitudes si quieren dar un buen concierto. 

¡Tantas veces pretendemos "una boina llena de dinero", y lo que entregamos, consciente o inconscientemente, es una "discordante melodía" ... que ¡hasta hace daño a los oídos de quien la escucha!


Este cuento que curiosamente he podido leer hoy, me ha gustado porque se basa en una realidad que viví en una de las estaciones del Metro de Madrid. La chica tocaba con tanta tristeza y con tanta pena que su bolsa nunca se llenaba y al preguntarle por su vida, me contó que era muy triste y que quería conseguir dinero para salir de la situación que tenía.

Y lo que se me ocurrió decirle fue que cantara con ánimo y pasión, y así su bolsa se llenaría.

Hay muchos artistas en los pasillos que dan alegría y placer escucharles. Y, aún hoy, sonrió al recordarlos, porque me han hecho perder más de un tren y ganar minutos de felicidad. Su música me ha llenado. Un hombre que toca el acordeón se ha convertido en un amigo al que saludo y al que siempre le doy unas monedas.

Si ponemos pasión y alegría en lo que hacemos, eso deja huella. 

Yo escribo con una gran sonrisa al recordar a todas esas personas bellas que he encontrado en mi camino y que me han dejado un bonito recuerdo y que tan solo han formado parte de mi vida, apenas, unos minutos.

Mejorar en nuestro camino diario, disfrutando con lo que hacemos, sigue siendo mi lema.

Y hoy con este cuento, agradezco a todas esas personas buenas y generosas que van dando algo de sí a los demás, porque lo hacen de corazón y eso se nota:

¡GRACIAS!
  ¡GRACIAS!
     ¡GRACIAS! 


¡Sigue disfrutando y mejorando!

Receta especial para aquietar tu mente. Relajación.


DA A LOS DEMÁS LO QUE TE GUSTARÍA RECIBIR

DISFRUTA CON LO QUE REALIZAS

 DIVIÉRTETE



Imagen relacionada


Encuentra en tu día un momento para aquietar tu mente.

Quizás mirando esta imagen puedas abandonar aquello que ya forma parte del pasado.

Y ver todo lo que lo bueno que ya está apareciendo en tu vida.

Aprende a quererte cada día más y mejor.

RELAJACIÓN
RELAX
PAZ


Cuento de la vaca

El cuento de la vaca y la familia pobre

Hoy quiero compartir un cuento con un gran mensaje.

Con esta narración puede que pienses de forma diferente cuando tengas que hacer frente a ciertas situaciones que aparezcan en tu vida.

La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad …
Y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar.


Un maestro paseaba con su discípulo cuando, de repente, vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió visitarlo.

Durante la caminata, le comentó a su discípulo que era muy importante realizar visitas, conocer personas y aprovechar las oportunidades de aprendizaje que te brinda la vida.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio. Allí vivían una pareja y sus tres hijos. La casa era de madera, todos iban descalzos y sus ropas estaban sucias y rasgadas.

Entonces se aproximó al padre de familia y le preguntó:

“En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni comercio posible. ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?”

El señor respondió:

“Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte de la leche la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina. Con la otra parte hacemos queso, yogur y demás para nuestro consumo. Así es como sobrevivimos”.

El maestro agradeció la información y contempló el lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.

El discípulo preguntó al Maestro si podía hacer algo para mejorar la vida de aquella familia y en medio del camino, se dirigió a su discípulo y le ordenó:

“Coge la vaca de esta familia, llévala a aquel precipicio y empújala al barranco”.

El discípulo se quedó perplejo y le preguntó al maestro el motivo de tan drástica decisión, pues esa vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro no pronunció una palabra, por lo que el discípulo fue a cumplir la orden.

De esta forma, empujó a la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del discípulo durante años…

Un día, el discípulo, agobiado por la culpa de haber matado a la vaca, decidió visitar a aquella pobre familia para contarles todo lo sucedido, pedirles perdón y ayudarles en lo posible.

Y así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy cambiado, ya no había un atisbo de pobreza. Todo lo contrario, pues los árboles estaban floridos, todo estaba muy limpio,…

Ya no había una vieja casa de madera, sino una enorme casa de piedra, con todo tipo de lujos. Incluso los niños, que antes estaban tristes y vestían ropas sucias y rotas, ahora estaban alegres y llevaban finas prendas.

El discípulo se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, por lo que aceleró el paso. Al llegar a su destino, fue recibido por un señor muy simpático. El discípulo preguntó por la familia que vivía allí hacía unos 3 o 4 años. El señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el discípulo entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó años atrás con su maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca):

“¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar su vida de una manera tan increíble?”

El señor, entusiasmado, le respondió:

“Nosotros teníamos una vaca que se cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que usted puede ver ahora mismo”.


La lección más importante que el joven discípulo pudo aprender es a observar lo que sucede cuando nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

¿Qué cosas son Vacas?

  • Tenemos vacas que nos proporcionan lo básico para sobrevivir y a la larga nos hacen ser dependientes de ellas y no nos dejan avanzar.
  • Hay cosas que no cambiamos y nos gustaría mejorar. Nos conformamos por miedo o acomodación a la situación y nos estancamos.
  • El tener algo seguro, la rutina, nos impide probar cosas nuevas.
  • Si nos aferramos a trabajos, personas o lugares que son cómodos, no disfrutaremos de la oportunidad de conocer nuevos caminos para desarrollarnos.

Descubre cuál es la vaca que te mantiene atado y déjala marchar.

Y aparecerá un mundo lleno de oportunidades.
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Todos tenemos un talento oculto por descubrir, expresar y compartir.
Cuando lo encuentras y lo sacas a la luz, aparece nuestra prosperidad.

La valentía y la confianza en nosotros mismos serán unos buenos aliados para tomar la decisión.


Reiki nos libera de las capas, quitando los bloqueos acumulados.